martes, 31 de enero de 2012

EL CORREDOR DE LA MUERTE

                                                         
Bob Reborn ha sido condenado a morir de un temblor, electrocutado en la silla eléctrica de la prisión privada de Sudden Death a las afueras de Austin, capital de Texas, por el asesinato de una mujer en octubre de 2003.

Es negro, por supuesto, y lleva ya ocho años recurriendo en todos los tribunales posibles del Estado y de la Unión. Pero ya ha llegado a la última instancia, sin apelación posible, es el CERCMTSUSA, el Comité Especial de Revisiones de Condenas a Muerte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América. Este Comité está compuesto por siete magistrados ninguno menor de 68 años de edad, nombrados en su mayoría por el Partido Republicano, y todos blancos.

Él se considera inocente en público, realmente no hay pruebas concluyentes que demuestren su culpabilidad, pero en lo más profundo de su conciencia sabe que es culpable aunque no lo haya confesado a nadie.

Su caso se ha convertido en una auténtica pesadilla y obsesión para el Gobernador del Estado, William Awfuliar, quien, desde que compró la silla de última generación hace unos meses, disfruta adictivamente viendo temblar a los malditos criminales. Awfuliar es miembro del Tea Party, modélico padre de familia, con una esposa sumisa y feliz, siete hijos sanos que juegan al beisbol, un inmenso rancho con caballos y vacas, tres todoterrenos imponentes, y es un fervoroso creyente de la Iglesia Anglicana de la Condena Perpetua y del Quinto Cielo, ese a donde quiere mandar de una vez a Bob Reborn.

Además Awfuliar es aspirante a la candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos de América, y comienza su campaña en los Caucus de Minnesota unos días después de freir vivo al maldito negro.

Pero Bob Reborn pasa consulta con la Psiquiatra de la prisión todas las semanas, el lunes a las 9 de la mañana, sin fallar ni un solo día durante ocho años. Y se diría que es la psiquiatra la que acude con más ganas a la cita semanal, ya que Bob le aporta la fortaleza mental que necesita para atender a tantos presidiarios desquiciados. Y lo más importante: ella está implicada y comparte todos los detalles del plan de su paciente, el plan es denominado secretamente BAMAR.

La Bomba Atómica con Mecanismo de Accionamiento Retardado.

El plan es conocido también por una reclusa de la prisión de Sudden Death, quien tiene los contactos precisos que harán saltar el mecanismo de accionamiento retardado, que provocará un agujero en el Estado de Texas del tamaño del Cañón del Colorado.

Y no puedo contar más.

lunes, 30 de enero de 2012

Incomprensible e Intextricable Cotidianeidad


                                                                             

Si has conseguido leer el título sigue adelante:


Uno se intenta despegar de la odiosa rutina que se nos pega a diario, y lo hacemos en el momento más débil para esta: el viernes por la tarde. No hace falta mucho esfuerzo para eso, parece que estamos programados para hacerlo automáticamente, en ese momento sin concretar del viernes se tiene la ligera sensación de perder un poco las referencias, en el intento por hacer todo diferente, de llenarse de ocio y actividades agradables,  se deja uno parte de su identidad. 

Y esa sensación de estar en “off”, como flotando, por el divertido y holgazán mundo del fin de semana, se vuelve a perder abruptamente el domingo por la tarde. El fin de semana inventado por el mercado es una quimera, una ilusión óptica, y solo es una realidad tangible para Visa, para el centro comercial y para la autopista de peaje.

El domingo por la tarde, ese es el gran momento de la semana y no el famoso lunes por la mañana, que es otro invento. Es a partir de darnos cuenta por sorpresa de que en unas horas empieza otra semana y, que casualidad, la semana nueva empieza en lunes. Y vuelta a la cotidianeidad, vaya palabra, hay pocas sensaciones tan confusas como la de volver a la cotidianeidad, es un proceso que nos parece irreal quizá porque la palabra sea tan complicada que creemos que no es posible volver a ella; pero sólo tiene que llegar el domingo por la tarde, es imparable.

El desagradable pitido del despertador es como un calambrazo de identidad, como la silla eléctrica de tu condenada personalidad, y ya no hay apelación posible. El salto de la cama te recuerda que edad tienes, ahí en frio caes en la cuenta de que ya no tienes 30 años, y si te quedan dudas, después te vienes a encontrar con ese Yo que ves al otro lado del espejo, con esa cara de bobo y pidiéndote a gritos un poco de crema hidratante, ese también eres tú. 

Y cuando en el ascensor te encuentras a esos vecinos derrotados ya antes de empezar el día, cuando cruzas la avenida por el paso de zebra que te gusta a ti, cuando vas al café y te sientas solo en esa mesa (y no otra), ese eres tú también, poco a poco recuperas tu supuesta identidad. 
Cuando viene la camarera con el café exactamente como te gusta a ti, cuando abres el correo electrónico y entran en tromba esos mensajes que te recuerdan a que te dedicas, cuando el imbécil del portero te dice que tienes una carta certificada de Hacienda, cuando te llama una poeta para preguntarte la hora de la reunión y te recuerda que eres poeta tú también. 

Y así durante cinco interminables e inextricables días, en los que tenemos una falsa convicción de seguridad, durante los que creemos saber quienes somos y que hacemos aquí. Hasta el viernes después de comer, cuando hartos ya de tanta identidad de diario (y de hacer colas en el banco), tiramos la rutina al contenedor enfrente de casa, intentando renovarnos, convertirnos en alguien diferente, y empezamos a flotar por el irreal e incomprensible mundo del fin de semana.

domingo, 29 de enero de 2012

Hoy amaneció sin nubes


Hoy amaneció sin nubes

Me recordó a mi infancia

Cuando todo era limpio

Y no existía la lluvia

Ayer volé por la autopista

Sobre colinas cubiertas

De árboles lejanos

Hoy caminé entre almendros

Bajo un cielo claro

Con una brisa de flores

Que nevaban lentamente

Sobre nosotros

Hoy crucé un arroyo

Qué limpio bajaba

Sobre sus piedras negras

Sin un puente, agua esclava.

Y salté cuatro barrancos

Sin dudar

Ahora que soy adulto

Y no para de llover

Y no paramos de dudar

Sobre tantos problemas

Que no se dejan humedecer

Hoy escribí un poema.

viernes, 27 de enero de 2012

Sextina del Sextante

                                                                                                                   


Suena la blackberry de un magnate

Desnuda en la cubierta su amante

Cuando vira a estribor el yate

Quién le acusa de mangante

Si se quedó todo el rescate

Para invertirlo en circulante



Desde un mercedes negro circulante

Hace y deshace el magnate

Enjoyada y perfumada va su amante

Siempre acude a su rescate

Pero que traidora del mangante

Calentando a los capos en su yate



En Bruselas fue el rescate

Del Estado sacó el circulante

En Wall Street llegó a magnate

París le brindó la amante

El yerno del Rey le regaló el yate

Y en Marbella…. se hizo mangante



Moreno y operado el mangante

Navega poderoso en su yate

Bodegas llenas de circulante

En pelotas toma el sol el magnate

Mientras en Sinatra’s su amante

Se bebe todo el rescate



Zarpa ya el enorme yate

Melena al viento va el mangante

Prepotente como todo magnate

Sin barreras por un mundo circulante

Los mercados fieles y al rescate

Y en el camarote…su amante.



De cama en cama va su amante

Siempre caliente y al rescate

Captando inversores para el mangante

De Chanel a Gucci, de Cartier al yate

Se fue fundiendo el circulante

Incluso se fumó el puro del magnate.



Al fin el yate encalló en un banco de circulante

Mientras el mangante se ahogó en el rescate

Y un nuevo magnate se hundió en los pechos…. de la amante.

miércoles, 25 de enero de 2012

LA GOTA FRÍA


                                                            

Juro que es verdad que hoy tomé café en Lekune con alguien a quien solo trataba en una red social virtual, esas redes donde todos queremos pescar atunes –vamos a decir la verdad- pero donde solo acabamos cogiendo morralla y como mucho salmonetes.

Pero esta reflexión filosófica no va sobre las redes sociales sino sobre este extraordinario personaje que he conocido hoy. Resulta que se quiere establecer en Marbella y está buscando oportunidades y hablando con gente que conozca la ciudad. Ya lleva cuatro viajes de tanteo, y cada vez que viene se junta con individuos que ni conoce ni sabe si le están contando cuentos para estafarlo. 
En este viaje el elegido he sido yo, un humilde y honesto abogado que lo único que sabe es practicar yoga y ser presidente de un club de tarados. 

Él pide un expresso y yo un café con leche, el expresso ya me pone en guardia, no me suelen gustar los tipos que piden esos cafés tan pequeños y negros, no sé porqué. El tipo llevaba un traje intentando aparentar, pero a mí no me la da porque el traje es barato y tiene las marcas brillantes de la tabla de planchar. No llevaba corbata y vestía una camisa a rayas que probablemente le compraron sus padres hace 27 años cuando se graduó. Pero lo peor, el signo fatal, era la camiseta blanca que asomaba debajo de la camisa, con el borde del cuello sucio y de un tejido como de poliéster de saldo. Para rematar el cuadro resulta que se tiñe el pelo.

Tragué saliva cuando nos sentamos, y como ya era tarde para salir corriendo, rogué a la virgen todo el tiempo para que nadie conocido entrara en la cafetería durante el encuentro con este personaje.

Resulta que el tipo es italiano, y cuando le pregunté que dónde vive me soltó que en muchos sitios, que su mujer con el hijo pequeño en Holanda, que él entre Milán y Malta, y el hijo mayor en Toronto, yo le contesté “ah, ya”.  A partir de ahí fue todo coser y cantar, el tío no paró de hablar, todo en inglés, estuvo media hora en la que ni tomó aire, y yo me limitaba a sorber mi café. A mitad ya de la disertación yo había perdido el hilo y cuando llegó a la disyuntiva de si montar una agencia inmobiliaria especializada en casetas de lujo para galgos rusos o una churrería ultramoderna con vistas al mar, yo ya me veía viajando en una nave interestelar a la altura de Andrómeda y unos habitantes con orejas enormes se reían de mí y me hacían cortes de manga.

Cuando conseguí aterrizar de vuelta del viaje espacial que duró varios años luz, el individuo estaba ya pagando los dos cafés y para disimular le pregunté a qué se dedicaba, y va mi me lanza que a “man power recruitment” de asiáticos hambrientos por encargo de hombres de negocio árabes, en ese momento mi hemisferio izquierdo se recalentó y realizó una traducción de urgencia: eso es como trata de esclavos pero en versión ultraliberal anglosajona.
Cuando nos dimos la mano en la calle, se me acercó un poco inclinándose y soltándome todo su tufo me dijo que si quería esta noche ir de copas con él “a divertirnos por ahí”, yo le dije que lo sentía en el corazón pero que esta noche tenía una cena de negocios muy importante.

Volvía, por fin, a mi despacho, y comprobé que me resbalaba una gota fría por la frente. Ese debe ser el fenómeno de la gota fría.

martes, 24 de enero de 2012

Andén Número Cuatro

En una estación de Berlín
Tras un largo amanecer
Suena una melodía sin fin
Que levanta un raro placer
Haciendo vibrar su violín
Toca solitaria una joven mujer.

No hay día en que esta mujer,
Ya una leyenda en Berlín,
Disponga de tanto placer
Que casi no tiene fin
A repartir al amanecer
Templando aquel viejo violín.

Andén número cuatro, al fin
Los trenes no distraen a la mujer
Ya es hora punta en Berlín
Leonard canta por placer
y ella le acompaña al violín,
Su sonido fluye por el amanecer.

Canción del amanecer
Suena un solo violín
Es un sueño de mujer
Que recorre Berlín
Y esculpe huellas de placer
Sobre una ciudad sin fin.

El Sol ya alcanza al cuerpo del violín
Y mata con su luz un largo amanecer
No en cualquier ciudad, solamente en Berlín
No hay billetes en el plato de la mujer
Transeúntes y viajantes, colas sin fin
Humaredas y bufidos, música por placer.

No es por dinero, es por puro placer
Aunque en un principio tal no fuera el fin
La mañana se impone al amanecer
Y se intuye la derrota del violín
Primero a por Manhattan, dice la mujer,
Mañana a por Berlín.

Se levanta Berlín desvelando su placer
Rasgado el amanecer, le toca ya su fin
Al sonido de un violín que parte en tren con la mujer
.


Sextina en honor a la poesía de Leonard Cohen,
redactada por José María Sánchez y Rafael S. Montojo

lunes, 23 de enero de 2012

DESESPERACIÓN


Si yo ya no te quiero
Si tú ni me querías
Y ahora me entero
De que me mentías.
Una gran duna se desmorona
Igual que un gran amor 
Con un soplo de viento
Con una traición.
Cuanto costó una sonrisa
Que árida fue nuestra vida
Que fría es la brisa
Cuando alcanzo la salida.
Cuantas discusiones
Que feliz engaño
Y repartir las posesiones
A final de año.
Para ti tu perro
Para mí el te quiero
Tan falso que me diste
Que lo escondí en tu joyero.
No echaré de menos
Tu perfume, ni a tu madre
Los odié cada momento
Tápala para que no ladre!.
Cuanto tiempo perdido
Cuanto beso en el espigón
Cuanto paseo falso
Y tu padre, ese cabrón.
Necesito aire
Quiero libertad
Vete lejos
Vete ya!
Necesito respirar la brisa
Al final de la ensenada
Siempre tuviste prisa
Nunca fuiste mi amada
Adiós
Te quiero
Mentira
Adiós.